...Los hongos rezuman a través de la tierra por la noche, como burbujas, como pequeños y radiantes globos rojos que se llenan de agua; un sonido bajo el sonido, pulgares de guantes de goma vueltos del revés con cuidado. Por las mañanas, el mantillo está estrellado de pezones, con blancas agallas resecas, ásperos sesos morados, soles pequeños como puños apagados como las ascuas, lunas venenosas, de un amarillo pálido. ¿ De donde vienen? Por cada tormenta que viaja por el cielo, hay otra que se mueve paralela por la tierra. Se encuentran donde rompen los relámpagos. A nuestros pies unas nubes de raicillas, pelo que se ha caído o una madeja de hilos sueltos ... Estas son sus flores, esos dedos que llegan al cielo a través de las tinieblas, este parpadeo de ojos que explota y empolva el aire con esporas.
Nadie consigue pronunciar tu nombre. Sólo yo conozco la inflexión perfecta. Fáltales la ternura en que fluye y la dulzura en las consonantes. No saben distinguir el color de la nota musical exacta. Por eso yo respondo cada día inventando un nombre: azul, pájaro, brisa, luz. Palabras comunes que se pueden decir sencillamente aun sin conocerte y sin amarte.
Durmiendo en primavera no se advierte la aurora. En el lugar dulce se oyen cantos de pájaros. Llega la noche, hay sonidos de viento y lluvia. Cayeron flores, quién sabe cuántas.
¿Palabras? Sí, de aire, y en el aire perdidas. Déjame que me pierda entre palabras, déjame ser el aire en unos labios, un soplo vagabundo sin contornos que el aire desvanece. También la luz en sí misma se pierde.
En algún lugar, sobre el arcoiris,
vuelan pájaros azules.
Los pájaros vuelan por encima.
Si ellos pueden, ¿por qué yo no?
Algún día, pediré un deseo a una estrella,
y despertaré lejos de las nubes, dejándolas atrás.
Donde los problemas se deshacen, como gotas de limón.
Más arriba de las chimeneas,
allí me encontrarás.
En algún lugar, sobre el arcoiris,
vuelan pájaros azules.