20110405

SOBRE LAS PALABRAS

Detener la palabra /un segundo antes del labio,/un segundo antes de la voracidad compartida,/un segundo antes del corazón del otro,/para que haya por lo menos un pájaro
que puede prescindir de todo nido./El destino es de aire./Las brújulas señalan uno solo de sus hilos,/pero la ausencia necesita otros/para que las cosas sean/su destino de aire.
La palabra es el único pájaro/que puede ser igual a su ausencia.

Roberto Juarroz
Argentina 1925 - 1995
Poemas de otredad -17

20110403

Y LLUEVE...


Un errabundo viento 
borra sus lágrimas frías en los cristales.
 Llueve.
Inquietantes tristezas me llegan, pero todo
el dolor que siento no lo siento en mí,
en el corazón,
en el pecho,
sino en las gotas pasajeras de la lluvia.
Injertado a mi ser el inmenso mundo
con su otoño y su crepúsculo
me duele como una llaga.
Hacia las peñas pasan las nubes de rebosantes ubres.
Y llueve.


MELANCOLÍA de Lucian Blaga
traducción de Darío Novâceanu
en Material de lectura

20110328

SINGULAR DESTELLO


Sumergiendo su cuerpo en el río Ouse, con los bolsillos llenos de piedras,   la escritora Virginia Woolf acabó con su vida un 28 de Marzo de 1941, despidiéndose de su esposo con una emotiva carta.

Orlando
(fragmento)
traducción de Jorge Luis Borges

"El hermoso nombre chispeante cayó del cielo como una pluma de azul acerado. Ella lo vio caer, dando vueltas y vueltas como una flecha de moroso descenso que hiende, hermosamente, el aire profundo. Llegaba, como él siempre llegaba, en momentos de calma: cuando cabrilleaba la ola y las hojas manchadas caían lentamente sobre su pie, en los bosques de otoño./.../Entonces llegaba."

Adeline Virginia Stephen

Inglaterra 1882 - 1941

20110326

MAGICOS LIBROS...



Exposición de libros Pop-up! , para niños y adultos
de la colección de Harold M. Goralnick
en la Biblioteca de Hawthorne Longfellow del Bowdoin College (Maine - USA)
hasta el 5 de junio de 2011.

20110320

DESTELLOS

Marcel Proust
“ La lámpara ilumina débilmente los ángulos sombríos de mi cuarto y pone un gran disco de viva luz donde entran mi mano, de repente ambarina, mi libro, mi escritorio. En las paredes azulean delgados hilillos de luna que han entrado por la imperceptible separación de las rojas colgaduras. Todo el mundo se ha acostado en el gran piso silencioso… – Entreabro la ventana para ver de nuevo por última vez la dulce cara leonada, muy redonda, de la luna amiga. Oigo algo así como el aliento fresquísimo, frío, de todas las cosas que duermen -el árbol de donde rezuma la luz azul-, de la bella luz azul que a lo lejos, en un entresijo de calles, transfigura, como un paisaje polar eléctricamente iluminado, los adoquines azules y pálidos. Por encima se extienden los infinitos campos azules donde florecen frágiles estrellas…- He cerrado la ventana. Me he acostado. Mi lámpara, en una mesilla al lado de mi cama, en medio de vasos, de frascos, de bebidas frescas, de librillos preciosamente encuadernados, de cartas de amistad o de amor, ilumina vagamente en el fondo mi biblioteca. ¡La hora divina! A las cosas usuales, como a la naturaleza, las he hecho sagradas por no poder vencerlas. Las he revestido con mi alma y con imágenes íntimas o espléndidas. Vivo en un santuario, en medio de un espectáculo. Soy el centro de las cosas y cada una me procura sensaciones y sentimientos magníficos o melancólicos, que disfruto. Ante los ojos tengo visiones espléndidas. Se está bien en esta cama… Me duermo.”

Marcel Proust
Francia 1871-1922
en Algún día en alguna parte
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...